martes, 9 de septiembre de 2008

Muerte al Héroe!!!!!

No sé mucho sobre los orígenes del héroe más allá del mito griego y esas cosas. Mi aproximación a la figura de un super hombre que vence obstáculos imposibles con el meñique y que suele tener un punto más débil y secreto de lo habitual, es gracias a los cómics en los que personajes tan variados como Asterix el Galo o la versión bizarra de Batman hacían de las suyas en pos de una sociedad más justa...
Pero ¿es realmente ese el trasfondo de la figura heroica? Hoy desperté con la certeza de que no.

Porque resulta que la necesidad de un héroe está determinada por el miedo de que algo terrible suceda; por el deseo de que alguien venga y nos proteja de "los malos"; alguien que, además, es superior a nosotros, más fuerte, noble y bello. La necesidad del no-héroe de ser salvado es cosificadora, condiciona al otro a ser fuerte, noble y bello en tanto salve MI Vida; en tanto esté ahí en el momento oportuno y sea capáz de hacerlo sin pedirme nada a cambio. Sería gracioso ver al héroe terminando su tarea y diciendo "¡¡¡Ná que gracias aquí...!!!" pero eso lo descalificaría de su papel y lo convertiría es el despreciable malvado antagonista, mucho más cercano, eso sí, al modelo neoliberal actual que muy pocos héroes combaten realmente.



Pero eso es por parte del ciudadano que solicita socorro, pero ¿y el héroe mismo? ¿no es en realidad un pobre gil que compensa su temor y su complejo de inferioridad haciendo como que salva a otros de los peligros de su Vida cotidiana? Porque la Vida es peligrosa a cada instante: puedes tropezarte mientras te lavas los dientes y clavarte el cepillo en la garganta, o puede venir otro humano y quitarte algo que es tuyo, o alguien puede chiflarte desde su auto y hacerte sentir tremendamente ofendido ¡oh, que terribles peligros nos depara la cotidianeidad! Pero ahí está nuestro héroe, atento a que nada de todo eso suceda, saltón a las manos ajenas que se acercan a tu bolso descuidado, presto a fulminar al vulgar autor de chiflidos obscenos, con su lanza en ristre para evitar al abuso del poderoso... siempre alerta de lo que a nadie le gusta: la parte fea de la Vida.

Y así les va. Enredados eternamente en situaciones desagradables, sacándoles la chucha a los villanos, enojados constantemente con los desalmados, sin poder disfrutar de un helado de barquillo por estar mirando que ningún malulo se acerque demasiado a nadie, rayando canchas de por Vida, poniéndole los puntos a todo el mundo, durmiendo a sobresaltos cada noche, y sintiéndose cada día más solos, porque su condición siempre conlleva incomprensión... ¡PUAJ! una lata de Vida, realmente.

Hoy, declaro la Muerte del Héroe, y me arrimo a la Vida del ciudadano indefenso que disfruta su tarde cálida y su helado de barquillo, en compañía de su gente querida.

Salud!!

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Mi más suave brisa...

Las flores del ciruelo comienzan a brotar,
el cielo, aunque gris, se despereza luminoso.
Tu mirada me llega como una ráfaga bendita,
dulce, suave, pero también ígnea, casi violenta.

Y no me canso de pensarte,
volcán telúrico que enciende mi Vida,
lago cadencioso que besa mi piel.

Poco a poco van poblándose los espejos de mi alma,
voy soltando las armas con las que luché conmigo misma,
contra el odio que surgía venenoso,
contra la culpa hacia un lado o hacia el otro,
contra el eco de mi ira.

No tengo agallas para hablar en voz alta,
solo una sonrisa tenue que se va dibujando en mi rostro,
un pensamiento suave que se desliza entre mi ropa,
la soltura fresca de una mañana de garúa.

Cuando cierro los ojos no logro evocar tu cara,
pero la sé, como sé que estás aquí dentro
cada momento, cada noche, cada vez que me despierto,
como sé que te disuelves dentro mío inconteniblemente,
como sé que hoy te siento y mañana,
tal vez,
ya no pueda hacerlo.