He mirado hacia atrás, hacia los lados y hacia adentro. Lo he hecho porque recordé haber exigido a alguien que lo hiciera.
Y me he visto juzgando a quienes juzgan. Los he culpado de culparme y culpar a otros. Les he recriminado no mirarse para descubrir aquello que los convierte en indeseables. No me queda alternativa: debo mirar yo también.
Dijo el Sabio que el perdón posicionaba a unos por sobre otros, dijo que era mejor que la venganza, pero no mejor que la reconciliación.
Yo le creo. Sin duda busco reconciliarme con aquellos que me dañaron. Pero hoy, más que nada en el mundo, necesito mi perdón.
Necesito perdonarme por no haber sabido cómo, por el daño que yo causé, por mi incapacidad de perdonar a otros. Necesito perdonarme por alejar de mi lado a gente linda, por ser tan grave, por creer que existe una forma de hacer las cosas: la mia. Necesito abrazarme, acariciarme el pelo, secar mis lágrimas y perdonarme por no haber sido más generosa, por esperar siempre algo a cambio, por exigir lo que no soy capaz de dar, por haberle dado más importancia a los constructos de mi cabeza que al amor, que a la mirada, que a la risa.
Quienes me aman dirán "¡¿Pero cómo?! Si eres bella, si eres buena, si nos traes alegría", y estarán en lo cierto. Pero quienes no me aman dirán "Ya era hora". Y hoy resulta que todas las opiniones me valen lo mismo, tanto y tan poco al mismo tiempo, nadie vale más, nadie menos, y yo, en el centro, siento que esto es cierto, y que eso es lo que vale.
No estoy aquí.
Estoy mucho tiempo después,
mirando cómo se rehacen los tejidos de mi alma,
como cicatriza lo que me hice
con la soberbia,
con la intransigencia,
con el egoísmo,
con la demanda constante de que me hagan feliz.
No estoy aquí.
Estoy en un futuro muy lejano
viendo cómo se empluman mis omóplatos,
cómo se transparenta mi mirada,
cómo se derrumban las fronteras
que me separan del mundo.
No estoy aquí.
Estoy mirando con ternura
aquel tiempo en que no sabía
que era capaz de amar.
domingo, 27 de octubre de 2013
viernes, 19 de julio de 2013
Diario en el Parque, parte II.
La 1ª vez que estuve cumpliendo esta función fue en mayo del año pasado. Pasaba por un momento de mucho vacío y tristeza, y venir aquí me puso en disposición de salirme del cochambre personal y poner lo mejor de mí al servicio de otros. Fue en esa oportunidad cuando descubrí que las aparentes pérdidas no eran más que liberaciones de cadenas a las que les tenía demasiado apego. Compartí con una mujer maravillosa que fue mi compañera (los cuidadores vienen en parejas, así cuidan el Parque y se cuidan mutuamente), recibí el regalo de escuchar canto tántrico en La Sala, y preparamos junto a otros amigos el Día del Testimonio, que recuerda la 1ª arenga de Silo en Punta de Vacas el año '69. Recibimos a quienes vinieron a celebrar ese día con poesía, música, teatro, y todos juntos quemamos nuestros pedidos para elevarlos al cielo.
Pasó más de un año para que volviera a ser Cuidadora del Parque. Llegué en un momento de mucho temor, a vísperas de un evento que me terremotizaba internamente. Pero el intercambio y las conversas fueron ayudando poco a poco a dilucidar y comprender lo que me estaba pasando. Como añadidura, uno de los días llego un par de técnicos a resolver un lío con el internet del Parque y entre conversa y conversa ellos se fueron abriendo, quisieron recorrer el Parque, comenzaron a hablarnos de sus impresiones sobre la violencia, su hastío de que la gente sea considerada un número, la injusticia de este sistema y la necesidad de desarrollar un cambio social y también una mayor conexión espiritual. Pasaba el rato y ellos no parecían querer irse, creí que estarían esperando alguna confirmación por parte de la empresa o algo así, pero cuando me excusé por tener que ir a atender otros temas, ellos se incorporaron para irse.
Una noche fui a La Sala, que es semiesférica y por lo tanto ecoica, me situé justo en el centro con las luces apagada y comencé a cantar un poema andalusí de Hafsa Al-Rakuniyya que habla de la conexión con aquello (o aquél) que no puede verse pero que se ama profundamente (y que además vive dentro nuestro). La sensación de oír mi propia voz como si viniera desde afuera, fue impactante. La percepción de mi postura cambió, y tuve la sensación de que la esfera giraba, haciendo que mi cuerpo quedara en diagonal. No me moví. Permanecí lo más quieta posible y con los ojos cerrados, sintiendo. Al poco rato sentía que ocupaba el espacio completo dentro de La Sala.
miércoles, 17 de julio de 2013
Diario en el Parque, parte I.
Hace unos días que estoy de cuidadora en el Parque de Estudio y Reflexión Los Manantiales. Es la 3ª vez que lo hago y siempre ha sido una experiencia especial. Estar aquí pone en situación de resolver conflictos internos, por algún motivo éstos quedan en evidencia y es difícil desentenderse de ellos. Y siempre suceden eventos significativos, por eso es que se me ocurrió que podía ser interesante hablar de ellos, de ciertas sensaciones que se detonan al observarlos y observarse.
El Parque está emplazado en el Km. 69 de la Ruta 5 Norte. Cuenta con humildes pero confortables piezas con baño para 2, 3 y 4 personas, una sala de estudio o reunión con cocina, una sala para reuniones y un quincho para eventos. Además, como en todos los parques siloístas, hay 5 elementos simbólicos que representan la forma en que la conciencia humana ha contactado e interpretado lo Sagrado en distintas épocas y culturas: El Umbral, que es por donde se accede al Parque, y que busca marcar el cambio de estado que experimenta quien se decide a realizar una transformación de su propia Vida, está inspirado en el Shinto; La Estela, que es una suerte de Muro de Reconocimiento, muestra los nombres de quienes aportaron en la construcción del Parque en cuestión, inspirada en las estelas mesopotámicas, egipcias, sumerias o mayas que daban testimonio de lo acontecido durante las construcciones de los templos o las ciudades; La Fuente, inspirada en el Yoni Lingam o Shiva Lingam con el que en India se representa la fusión de los principios femenino y masculino como origen y motor de la energía; El Monolito, que fija la coordenada del tiempo y el espacio y une la tierra con el cielo, inspirado en los minaretes preislámicos; y finalmente La Sala, donde se realizan ceremonias para pedir por uno mismo o por otros, o donde cada cual puede realizar sus meditaciones o prácticas de contacto con Lo Profundo, tiene forma de semi esfera por dentro, y por fuera es una cúpula terminada en una punta donde flamean banderines que representan el Fuego Sagrado, está enmarcada por 4 accesos que, vistos desde arriba, forman la Cruz de Chacana. Su interior está exento de imágenes y simbolos, a fin de que cada cual proyecte lo que nace del interior de sí mismo.
En este contexto me encuentro hoy, 4º día de mi 3ª función como cuidadora. Las tareas son simples: recibir a los visitantes, velar por el agua (que, como en muchas zonas, aquí también escasea), abrir y cerrar puertas, encender y apagar un par de luces, cuidar que los visitantes tengan las comodidades que requieren para que así no existan distracciones en sus trabajos, etc. ... el resto es conexión conmigo misma y con los demás, comprensiones y eventos casi mágicos.
(Continuará...)
El Parque está emplazado en el Km. 69 de la Ruta 5 Norte. Cuenta con humildes pero confortables piezas con baño para 2, 3 y 4 personas, una sala de estudio o reunión con cocina, una sala para reuniones y un quincho para eventos. Además, como en todos los parques siloístas, hay 5 elementos simbólicos que representan la forma en que la conciencia humana ha contactado e interpretado lo Sagrado en distintas épocas y culturas: El Umbral, que es por donde se accede al Parque, y que busca marcar el cambio de estado que experimenta quien se decide a realizar una transformación de su propia Vida, está inspirado en el Shinto; La Estela, que es una suerte de Muro de Reconocimiento, muestra los nombres de quienes aportaron en la construcción del Parque en cuestión, inspirada en las estelas mesopotámicas, egipcias, sumerias o mayas que daban testimonio de lo acontecido durante las construcciones de los templos o las ciudades; La Fuente, inspirada en el Yoni Lingam o Shiva Lingam con el que en India se representa la fusión de los principios femenino y masculino como origen y motor de la energía; El Monolito, que fija la coordenada del tiempo y el espacio y une la tierra con el cielo, inspirado en los minaretes preislámicos; y finalmente La Sala, donde se realizan ceremonias para pedir por uno mismo o por otros, o donde cada cual puede realizar sus meditaciones o prácticas de contacto con Lo Profundo, tiene forma de semi esfera por dentro, y por fuera es una cúpula terminada en una punta donde flamean banderines que representan el Fuego Sagrado, está enmarcada por 4 accesos que, vistos desde arriba, forman la Cruz de Chacana. Su interior está exento de imágenes y simbolos, a fin de que cada cual proyecte lo que nace del interior de sí mismo.
En este contexto me encuentro hoy, 4º día de mi 3ª función como cuidadora. Las tareas son simples: recibir a los visitantes, velar por el agua (que, como en muchas zonas, aquí también escasea), abrir y cerrar puertas, encender y apagar un par de luces, cuidar que los visitantes tengan las comodidades que requieren para que así no existan distracciones en sus trabajos, etc. ... el resto es conexión conmigo misma y con los demás, comprensiones y eventos casi mágicos.
(Continuará...)
martes, 23 de abril de 2013
Sant Jordi, día del Libro y de la Rosa.
El 23
de Abril siempre me trae una alegre nostalgia. Trabajábamos toda la
noche haciento flores de papel y marcadores de página mientras mi viejo
arreglaba el carrito con los tablones y los caballetes, ordenaba los
libros de escritores hispanoamericanos y las resmas de revistas "Neruda
& companyía" que él mismo compaginaba, editaba e imprimía, además de
redactar algunos textos, recopilar poemas y cuentos
de buenos autores y recibir las colaboraciones de los contertulios, en
un intento épico por recuperar nuestra literatura. Luego, sin dormir,
nos íbamos temprano a Las Ramblas, armábamos el mesón y disponíamos los
libros, las rosas y los marcadores. El día siempre era hermoso. Los
catalanes tienen ese aire de antigua aristocracia al caminar, murmuran
en su idioma también antiguo y, cuando les gusta un libro, nunca
regatean. Las parejas se besan cuando el momento del intercambio de rosa
por libro se produce. Los latinos éramos los únicos que voceábamos
nuestra mercancía literaria como si fueran frutas. En días como hoy,
cambiaría la montaña por la ciudad, por esa ciudad y por ese puesto de
mantel verde.
Les dejo, en conmemoración al día del Libro (y de la Rosa) y de la epopeya que significaba para mí lo que mi padre hacía en esa época, un poema de un grande a otro grande, de Julio a Ernesto, de uno de los mejores escritores latinoamericanos a uno de los mejores hombres de América Latina.
YO TUVE UN HERMANO
Yo tuve un hermano
no nos vimos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua.
Caminé de a ratos
cerca de su sombra
no nos vimos nunca
pero no importaba.
Mi hermano despierto
mientras yo dormía.
Mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.
Julio Cortázar.
Les dejo, en conmemoración al día del Libro (y de la Rosa) y de la epopeya que significaba para mí lo que mi padre hacía en esa época, un poema de un grande a otro grande, de Julio a Ernesto, de uno de los mejores escritores latinoamericanos a uno de los mejores hombres de América Latina.
YO TUVE UN HERMANO
Yo tuve un hermano
no nos vimos nunca
pero no importaba.
Yo tuve un hermano
que iba por los montes
mientras yo dormía.
Lo quise a mi modo
le tomé su voz
libre como el agua.
Caminé de a ratos
cerca de su sombra
no nos vimos nunca
pero no importaba.
Mi hermano despierto
mientras yo dormía.
Mi hermano mostrándome
detrás de la noche
su estrella elegida.
Julio Cortázar.
sábado, 20 de octubre de 2012
Kamala
Se paró frente a mi puerta y entró brincando
sonriente lúdica luminosa
tan mínima que su cintura cabía completa
en una de mis manos
y abrazarla era como abrazarme a mí mismo
hermosa y simple como esas pequeñas flores
insolentemente azules o amarillas
que crecen entre la pastura
tan diminutas
que no podemos percibir lo erguidas que se alzan.
sonriente lúdica luminosa
tan mínima que su cintura cabía completa
en una de mis manos
y abrazarla era como abrazarme a mí mismo
hermosa y simple como esas pequeñas flores
insolentemente azules o amarillas
que crecen entre la pastura
tan diminutas
que no podemos percibir lo erguidas que se alzan.
Nos sedujimos mutuamente en un preámbulo dulcísimo
haciendo el amor desde mucho antes del coito mismo
abrazándonos con una ternura extrema
frotando nuestros rostros como hacen los gatos
besándonos los sexos y las bocas
volcándonos esparciéndonos
encontrándonos en las miradas y en el espíritu.
haciendo el amor desde mucho antes del coito mismo
abrazándonos con una ternura extrema
frotando nuestros rostros como hacen los gatos
besándonos los sexos y las bocas
volcándonos esparciéndonos
encontrándonos en las miradas y en el espíritu.
Entré en ella sin piedad
creyendo que la ocuparía toda entera
la sentí temblar debajo de mí
la sentí rogar que no la deshabitara
y me sentí diluir dentro de ella
todo en tan pocos segundos
como los que dura un estornudo
como una esencia de sacralidad
que no alcancé a comprender
pero que rozamos juntos por un instante.
creyendo que la ocuparía toda entera
la sentí temblar debajo de mí
la sentí rogar que no la deshabitara
y me sentí diluir dentro de ella
todo en tan pocos segundos
como los que dura un estornudo
como una esencia de sacralidad
que no alcancé a comprender
pero que rozamos juntos por un instante.
viernes, 5 de octubre de 2012
El Oscuro.
Llegó a mi casa
con su mirada maléfica. Ni siquiera se molestó en saludar, simplemente
me desvistió, besó mi boca largamente, tenía el tacto preciso de los
Oscuros.
De su piel emanaba el aroma de los Hombres, mi rostro hurgó furibundo entre su pelaje buscando impregnarse en él. Llevábamos largo tiempo deseándonos, retardando el beso que aunque, sabíamos, arruinaría toda seducción, ya no podíamos seguir evadiendo.
Dejamos de estar siempre mirándonos a la cara, contándonos los otros polvos con otra gente, rogando en secreto que tras cada fracaso llegase por fin nuestra hora, danzando en ese coqueteo exquisito al cabo del cual sólo podía estar la Muerte.
Mi cuerpo se convirtió en una prolongación del suyo, un instrumento dócil en sus manos, sin sumisión, sin dolor, sin culpa, sólo totalmente hecha para él, para sus manos, para su lengua, para su sexo, para su voz que recitaba mi nombre, su niña, su hermana, su amiga, su Ella, mi Ella, mi Ëllê, mía, eres toda mía, toda entera para mí, para mi cuerpo oscuro que te toma, que te invade, que te conquista.
Así fui suya, así fui su dueña, así lo bañé en mi Alma, así lo hice mi prisionero, así lo hice volar, adornada con los elogios que saltaban de sus ojos, perfumada con él, dibujada en mis contornos por uno de sus dedos, así lo elevé y lo humillé dulcemente, fui virgen para él mil veces, fui su virgen siempre que lo pidió, fui virgen una y otra vez, fui virgen todo el tiempo, fui su Maestra, su Sacerdotisa, la Madre de sus Dioses.
De su piel emanaba el aroma de los Hombres, mi rostro hurgó furibundo entre su pelaje buscando impregnarse en él. Llevábamos largo tiempo deseándonos, retardando el beso que aunque, sabíamos, arruinaría toda seducción, ya no podíamos seguir evadiendo.
Dejamos de estar siempre mirándonos a la cara, contándonos los otros polvos con otra gente, rogando en secreto que tras cada fracaso llegase por fin nuestra hora, danzando en ese coqueteo exquisito al cabo del cual sólo podía estar la Muerte.
Mi cuerpo se convirtió en una prolongación del suyo, un instrumento dócil en sus manos, sin sumisión, sin dolor, sin culpa, sólo totalmente hecha para él, para sus manos, para su lengua, para su sexo, para su voz que recitaba mi nombre, su niña, su hermana, su amiga, su Ella, mi Ella, mi Ëllê, mía, eres toda mía, toda entera para mí, para mi cuerpo oscuro que te toma, que te invade, que te conquista.
Así fui suya, así fui su dueña, así lo bañé en mi Alma, así lo hice mi prisionero, así lo hice volar, adornada con los elogios que saltaban de sus ojos, perfumada con él, dibujada en mis contornos por uno de sus dedos, así lo elevé y lo humillé dulcemente, fui virgen para él mil veces, fui su virgen siempre que lo pidió, fui virgen una y otra vez, fui virgen todo el tiempo, fui su Maestra, su Sacerdotisa, la Madre de sus Dioses.
martes, 14 de agosto de 2012
Aquí
Y aquí me tienen,
huyendo de los alacranes y las rinconeras,
cortando palos a mano,
perfumada con humo,
los ojos llenos de estrellas y los oídos llenos de río.
Aquí me tienen,
sola y desinspirada,
tratando de evocar los ensueños que me trajeron hasta aquí,
olvidándolos todos
porque el lugar que ocupaban
lo llenaron otros ensueños que estaban esperándome cuando llegué.
Aquí me tengo,
más concreta que nunca,
pequeñita,
temerosa,
buscando a los guías que me entregaron las cartas
para encontrar esta isla,
y que sin embargo no me acompañaron
(o tal vez si)
Aquí me pierdo,
en la inmensidad de mi yo obtuso,
en los recónditos espacios de mi alma,
en el vuelo enorme de los cóndores
que celebran el día cada mañana,
en mis cavilaciones intrincadas,
revoltosas,
desvariadas,
casi siempre inútiles,
a veces sabias.
Aquí,
donde el mundo no deja de existir por estar acá
pero se puede dejar en modo “off”,
donde el universo se reduce y se amplía a piacere,
donde sin quererlo
me descubro fatigada de labores terrestres,
bellísimas,
embriagadoras…
donde queriéndolo
me encuentro en mi propia trampa,
cruel en su honestidad,
magnífica por el esplendor de su veracidad.
huyendo de los alacranes y las rinconeras,
cortando palos a mano,
perfumada con humo,
los ojos llenos de estrellas y los oídos llenos de río.
Aquí me tienen,
sola y desinspirada,
tratando de evocar los ensueños que me trajeron hasta aquí,
olvidándolos todos
porque el lugar que ocupaban
lo llenaron otros ensueños que estaban esperándome cuando llegué.
Aquí me tengo,
más concreta que nunca,
pequeñita,
temerosa,
buscando a los guías que me entregaron las cartas
para encontrar esta isla,
y que sin embargo no me acompañaron
(o tal vez si)
Aquí me pierdo,
en la inmensidad de mi yo obtuso,
en los recónditos espacios de mi alma,
en el vuelo enorme de los cóndores
que celebran el día cada mañana,
en mis cavilaciones intrincadas,
revoltosas,
desvariadas,
casi siempre inútiles,
a veces sabias.
Aquí,
donde el mundo no deja de existir por estar acá
pero se puede dejar en modo “off”,
donde el universo se reduce y se amplía a piacere,
donde sin quererlo
me descubro fatigada de labores terrestres,
bellísimas,
embriagadoras…
donde queriéndolo
me encuentro en mi propia trampa,
cruel en su honestidad,
magnífica por el esplendor de su veracidad.
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