Pero ¿es realmente ese el trasfondo de la figura heroica? Hoy desperté con la certeza de que no.
Porque resulta que la necesidad de un héroe está determinada por el miedo de que algo terrible suceda; por el deseo de que alguien venga y nos proteja de "los malos"; alguien que, además, es superior a nosotros, más fuerte, noble y bello. La necesidad del no-héroe de ser salvado es cosificadora, condiciona al otro a ser fuerte, noble y bello en tanto salve MI Vida; en tanto esté ahí en el momento oportuno y sea capáz de hacerlo sin pedirme nada a cambio. Sería gracioso ver al héroe terminando su tarea y diciendo "¡¡¡Ná que gracias aquí...!!!" pero eso lo descalificaría de su papel y lo convertiría es el despreciable malvado antagonista, mucho más cercano, eso sí, al modelo neoliberal actual que muy pocos héroes combaten realmente.

Pero eso es por parte del ciudadano que solicita socorro, pero ¿y el héroe mismo? ¿no es en realidad un pobre gil que compensa su temor y su complejo de inferioridad haciendo como que salva a otros de los peligros de su Vida cotidiana? Porque la Vida es peligrosa a cada instante: puedes tropezarte mientras te lavas los dientes y clavarte el cepillo en la garganta, o puede venir otro humano y quitarte algo que es tuyo, o alguien puede chiflarte desde su auto y hacerte sentir tremendamente ofendido ¡oh, que terribles peligros nos depara la cotidianeidad! Pero ahí está nuestro héroe, atento a que nada de todo eso suceda, saltón a las manos ajenas que se acercan a tu bolso descuidado, presto a fulminar al vulgar autor de chiflidos obscenos, con su lanza en ristre para evitar al abuso del poderoso... siempre alerta de lo que a nadie le gusta: la parte fea de la Vida.
Y así les va. Enredados eternamente en situaciones desagradables, sacándoles la chucha a los villanos, enojados constantemente con los desalmados, sin poder disfrutar de un helado de barquillo por estar mirando que ningún malulo se acerque demasiado a nadie, rayando canchas de por Vida, poniéndole los puntos a todo el mundo, durmiendo a sobresaltos cada noche, y sintiéndose cada día más solos, porque su condición siempre conlleva incomprensión... ¡PUAJ! una lata de Vida, realmente.
Hoy, declaro la Muerte del Héroe, y me arrimo a la Vida del ciudadano indefenso que disfruta su tarde cálida y su helado de barquillo, en compañía de su gente querida.
Salud!!