lunes, 7 de diciembre de 2009

Charlotte.

Charlotte fue la protagonista de algunos de mis cuentos de adolescente, mi compañera en momentos de tristeza, mi amiga a la que tanto me gustaba acariciar. Le decíamos "La Gata Sanadora" porque se acercaba a masajear la zona adolorida cuando estábamos enfermos, fuera de salud o de pena.

Gran cazadora de palomas, lagartijas y una caturra, madre celosa de tres camadas, amante de la sombra de los árboles y las briznas de pasto de nuestro jardín. La señorita más educada del salón, la unica mascota conquistadora del amor de mi hermano Mauricio.

Testigo de los carretes en mi cuarto azul de la época del colegio, a los que llegaba con toda la calma del mundo como una partícipe más. Sigilosa al punto de abrir la boca sin emitir maullido alguno, dulce en su voz cuando por fín decidía alzarla.

Lectora incansable de los libros que disfrutábamos metidos en la cama durante los días de invierno.



Jamás escatimó en arrumacos, pero elegía con total soberanía la habitación en la que dormiría cada noche. Carabina inflexible de algún novio que me visitó en ausencia de mis padres, intérprete perfecta del "español-gatuno, gatuno-español".

Llegó a casa por opción propia, cuando aún era una cachorra. Y no solo se quedó, sino que se mudó 3 veces junto a la familia, tomándose religiosamente su primer día en cada casa nueva para conocer los techos (y a los vecinos) de su recién estrenada residencia.

Así la vimos crecer, pasar por el trance de la esterilización con liposucción incluída, empezar a perder los dientes (pero jamás la jovialidad) engordar y volverse una Señora Gata, juguetear y remolonear a piacere, y envejecer de pronto, como envejece una flor que un dia deja de ser regada.

Siempre fue saludable, pero enfermó de una semana a otra hace un par de meses. Dejó de comer y comenzó a despedirse. Como una vieja camarada con la que has compartido tus más íntimos secretos, se dejaba acariciar en su zona más enferma. Estrujó su dominio sobre el jardín y los sillones hasta el último momento en que una noche, mientras dormía, dejó de respirar.

Aún al levantarnos creemos ver su figura apareciendo sigilosa en la puerta de la cocina, pidiendo su desayuno como era su costumbre.

Adios amigaza preciosa. Que un mullido sillón en medio del jardín más frondoso te espere por esos lados que conoces ahora.

5 comentarios:

Unknown dijo...

Pucha Gise! qué pena...
Me alegra al menos haber tenido el privilegio de conocer a tan noble dama, haber disfrutado de sus ronrroneos y sentir su nariz fregándose en mis pantalones mientras le acariciaba el lomo.
Se tomó un par de semanas para despedirse con tiempo y no causar un dolor repentino, que son los peores.
Eatoy segura que en estos momentos disfruta de su merecido mullido sillón frente a un calientito sol y una fresca brisa.

Unknown dijo...

Es una pena…
La familia a perdido a un ser relevante… sé lo que significó Charlotte para tu núcleo familiar, ya que también compartí diversas jornadas con su apacible presencia… sin duda pasa al salón de los recuerdos, ya que esta "doña gata" condimentó más de alguna historia con su mágica armonía.

Aarón Valenzuela.

Anónimo dijo...

Que penita Giss... Es triste cuando se nos va un amiguito peludo, son los mejores!

Ojalá hayas llenado tu corazón de Charlotte por que lamentablemente estas bolitas de pelo se van antes que nosotros. En el camino los cuidamos, nos cuidan, los molestamos, nos molestan, nos reimos y yo creo que tambien se rien de nosotros :P
Es toda una historia... al parecer fue una gata muy buena e hizo un gran aporte a la familia.
Seguro se fue con honores y la van a llevar en el corazón por muuuuucho tiempo.

Un abrazo Giss, nanai!

Chanthy dijo...

oUUU PEQUE!! Gisselle que pena con tu gatita, que lindo que os dedicaras un post tan bonito, seguro está disfrutando de otros lugares que no tenemos la suerte de conocer aún. Fuerzas para dar duelo a la ausencia de la pequeña que ya no está! seguro guardas su hermoso recuerdo! Un saludo!

FERNANDA dijo...

sabía que me iba a encontrar con algo asi, con un mensaje glorioso de despedida... linda y grande gis!